Londres.
Una ciudad a la que tenía muchas ganas desde siempre.
Un objetivo vital, una pequeña meta.
Ciudad invadida por taxis, cabinas y buses teñidos de rojo.
Ni un coche normal circulando por el centro. Y si ves alguno es de portada de revista.
Multiculturalidad.
Saturación de personas siempre con prisa.
Metro a ratos solitario y en otros hasta la bandera.
Una frase que escuchas hasta la saciedad mientras recorres sus túneles. Con historia romántica incluida.
Dos carriles imaginarios para andar por la acera. Orden establecido.
Invasión de locales de comida preparada para llevar.
Mientras tu como turista disfrutas de tu comida durante unos 45 minutos, la mesa de al lado ya ha cambiado de caras tres veces.
Vienen, escogen envase de plástico, se sientan, comen sin despegar la mirada de su móvil o portátil y se van.
Mujeres de traje y zapatillas, con taconazos guardados en el bolso para ponérselos cuando lleguen a su destino.
Barrios con personalidades dispares y muy marcadas.
Lo disfruté.
Me encantó quitarme esa espinita clavada.
Valoro mucho haber tenido tu compañía en esos días.
Es un bonito recuerdo.
Uno de esos pasos en el camino que nunca olvidaré.
Gracias.
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20.8.13
5.5.13
Objetivos vitales.
Estoy aquí.
En medio del gentío.
Intento buscar el modo de llegar a mi hotel.
Ando muy perdida en algún rincón de esta ciudad.
Está oscuro, o está cayendo la noche o el día anda así de turbio.
Hago por hacerme entender pero no lo consigo.
No tengo libras ni controlo lo más mínimo su sistema de transportes.
Sola, desangelada.
Tremenda sensación de desasosiego.
Caminando me doy cuenta de que me falta la maleta grande.
La he perdido o me la han robado.
Me bloqueo del todo.
¿Quién me manda a mi?
Abro los ojos. Sólo ha sido un mal sueño.
Me cabreo mucho conmigo misma.
Cómo un viaje que siempre he tenido en mente y me hace tanta ilusión,
acaba provocándome semejante tensión,
cuando ya casi puedo tocarlo con los dedos.
La incertidumbre me desestabiliza.
Querer hacerlo y que los mismos pasos dados me hagan verlo como una losa.
Me produce tristeza.
Circunstancias que me busco.
Ganas de cumplir pequeñas metas.
Quizá sin pensar.
Lo bonito era hacerlo sin pensar.
Lo bonito era creer que se hacía camino al andar...
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